martes, 10 de diciembre de 2013

"The Roman Knight, Marcvs. History & Desings" (Marcos Andrés Barros Ketterer). Diseño: EPISTOLARIOS DE UN EMIR... PRIMERA EPÍSTOLA


EPISTOLARIOS DE UN EMIR... (PARTE UNO).
Jazmín entre todas las flores del paraíso tu la más preciada de mi alcazar eres el el dulce frescor del rocío en la fuente los leones, eres el recuerdo más placentero de mis días pasados, cuando nuestro reino aún ser ergía sobre los otros, y entre los emires yo era un sultán, un shah enaltecido entre los reyezuelos de mi estirpe, y tú la joya de la corona que incrustada a ella eras como tan bello záfiro, rubí o esmeralda, pasabamos días enteros leyendo el Corán, hablando con los sabío de Sefardíes en los jardines de palacio, y cuando entraba en cólera, calmabas mis ira con tus caricias de un modo sin igual, conquistabas con tus palabras a todos quienes intentaban colgarme de una cuerda de cañamo, y que siguiendo viejos preceptos de la doctrina de los fatimíes algunos, nos tenían rencor y odio, por que nuestra familias eran ambas de origen alejandrino, y más que árabes poseíamos el toque de los ptolomeiacos señores, habíamos concretado y planeado muchas maravillas para el reino, pero los reinos de taifas no siempre estaban de acuerdo con nuestras políticas, y un día fuíste capturada, y puesta cautiva por el malhechor, seís años por aquel latrocinio vil tuve que esperar por volver a verte, pero no contento con eso la guardía de mi palacio, un día encontro la ponzoña de arsénico polvo en uno de mis vinos, tuve que mandar a botar al río todas las ánforas del preciado mosto, lo cual no me resulto muy dificil, por que no lo bebía con frecuencia, quiénes me dieron por loco fueron los que en ágapes y búrdeles bebían a destajo, las orgías eran frecuentes en aquellos lugares, y el brebaje que con dulces mieles era endulzado, era líbado con higos y lícores de frutos secos... Te escribó desde mi reino antiguo y que con el tiempo las murallas, cada vez más corroídas por el pasado, parecen desgastarse, los alabastros y los marmoles de los pilares y capíteles tallados, y las fuentes con el transcurrir de la horas por las aguas físuras han sufrido por los inviernos, los otoños, arrancados los pétalos de la flor, el súspiro como el del puente de Venecia, así es la tristeza que siento por la desaparición de tu presencia, como la inadvertida dolencia que todos los hombres presentan sin su amada, un castigo de enorme y terrible catastrofe y hecátombe, he prohibido a la guardía negra que se acerque a mis aposentos, por que hasta en los tiempos en los de Taifas eran eufóricos monarcas en gloria de sus arcas llenas de oro y alhajas, el temor de perder tales riquezas los hizo embargarse de rabia y resentimiento, pues los Astures y los Catalanes han avanzado hacia sus miserables reinos, y han cojido de ellos ciudades y fama entre los habitantes de las urbes, por que los cristianos les han ofrecido un medio de vida diferente al que Alah les ha propuesto, y las mezquitas han sido convertidas en fastuosas y monumentales catedrales góticas, hechas de piedra, ajimecez, arbotantes y pináculos de ricas escúlturas en talla de los mejores basáltos. Y yo lejano a todas esas incomodidades me insultan por no querer ayudarles con mis huestes, pues sólo deseo que se me devuelva mi amor... quizás sea poco... pero eso era siempre lo que desee,  los reyes como ellos sólo fama y gloria en batalla, con címitarra y ródela, y yo con cíncel, pluma, y píncel, te escribó para que vuelvas...
Marcos Andrés Barros Ketterer (MARCVS IVLIVS NERVA AVGVSTVS I)

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